El Instituto Guttmann Barcelona desampara a la colonia controlada de gatos que viven en su recinto.

 

 

Montserrat Bernabeu, madre de Gerard Piqué, y Montserrat Caldés son las nuevas gerentes del Instituto de Rehabilitación Neurológico Guttmann y con el cambio de gerencia, han decidido expulsar a los dos gatos que quedan de la antigua colonia controlada y censada

 

Recientemente, las gestoras, que colaboran con la entidad DeGats, Defensa dels Gats, acreditadas por el ayuntamiento de Barcelona como alimentadoras, invirtieron en un refugio diseñado exclusivamente para un entorno seguro, como el interior del recinto del centro médico, buscando siempre un modelo estético, práctico y funcional, para que todas las partes implicadas estuvieran satisfechas. 

 

Dichas gestoras, se encargan del cuidado diario de la pequeña colonia y llevan a cabo una labor social impagable y muy poco reconocida: el control de la población y del estado veterinario de los animales, evitando sobrepoblación, molestias de marcaje, gritos de peleas, maullidos de celo, propagación de enfermedades, etc., mejorando, así, la convivencia entre gatos y humanos.

 

Los gatos en cuestión, llevan mucho tiempo frecuentando el recinto, especialmente desde que su territorio se vio afectado y reducido, hace ya más de dos años. En octubre del 2021 contactamos con quien, por entonces, era el gerente del centro, para proponerle dejarnos llevar a cabo el cuidado y gestión de la colonia dentro del recinto. Parecía entusiasmado con la idea y nos derivó a la responsable de comunicación. Ésta tardó 5 meses simplemente en coordinar el acceso, pero finalmente, pudimos mover la colonia en su centro. 

 

Adaptándonos a sus horarios y evitando atraer otros animales, hemos ido a alimentar todas las noches a partir de las 23h y hemos aguantado pacientemente cuando los vigilantes nos han hecho esperar. Hemos puesto dinero de nuestros bolsillos para proporcionar una casita adecuada, tal como se había acordado. Usamos tierra de diatomeas para evitar plagas de insectos, a la vez que desparasitamos a los gatos de forma natural. Unos gatos que no han causado ningún desperfecto ni malestar, algo que dábamos por hecho, puesto que los gatos ya habitaban el espacio con anterioridad. No ha había habido ningún incidente desde el momento en que nosotras nos encargamos del mantenimiento del espacio, así que sabiamos que las probabilidades de que se produjera esta situación eran nulas. 

 

El pacto con el centro dejaba bien claro que el cese de la colaboración podría darse en caso de causar algún problema y/o desperfecto, y ese no ha sido el caso. La excusa es que quieren hacer un huerto terapéutico, pero tienen mucho terreno libre que no deja de ampliarse y nosotras no tenemos problema en cambiar de lugar. Obviamente, eso no les convenció, como tampoco lo ha hecho la idea de aprovechar los beneficios terapéuticos que proporciona el hecho de cuidar de otros seres. 

 

Han cerrado la gatera con la caseta aún dentro, sin pronunciarse, ni preguntan ni ofrecen ayuda para sacar la caseta

 

Nos parece muy cruel dejar a los gatos otra vez en un solar insalubre y peligroso donde ni siquiera podemos dejar la casita que compramos debido al incivismo que hay en la zona

Y el distrito no hace nada por mantener limpio y seguro ese solar, para los gatos y sus alimentadoras. Un solar dónde hemos recogido montones de jeringuillas com restos de droga, mochilas robadas tiradas por el suelo, vecinos que hacen obras y dejan allí las runas y cemento, con gente orinando sin inmutarse mientras nosotras alimentamos, vecinos paseando sueltos a los perros aun viendo que les estamos dando de comer a los gatos, con decenas de palomas muertas, alimentadores no autorizados que ofrecen alimentos nada adecuados a los gatos y que no hay forma de que nos escuchen y vayan a colaborar con lo que les pedimos…

 

Es obvio que jamás habríamos aceptado desplazar el punto de alimentación y acostumbrar a las gatas a un nuevo territorio, ni habríamos alimentado de madrugada, tampoco habríamos invertido un dinero que nos hace falta, si no estuviéramos pensando en el futuro a largo plazo de estos gatos, ya mayores. No lo habríamos hecho ni por menos de seis meses, como ha sido el caso, ni por tres años. 

 

Simplemente han decidido poner fin a la colaboración con la entidad que gestiona las colonias de gatos comunitarios que sobreviven en las calles del distrito de Sant Andreu, sin una verdadera razón y sin causar molestia alguna

En definitiva, ha sido una tomadura de pelo y una pérdida de tiempo y energía. Los que salen perjudicados, como siempre, son los más vulnerables. 

 

¿Cómo es posible que en menos de seis meses hayan cambiado de opinión? ¿De querer ayudar a los gatos comunitarios, a darles una patada y ningunear a las personas que muestran amor incondicional por otras especies?


¡Muchas gracias a todos los que nos dais soporte siempre, para seguir luchando por los gatos de la calle, ellos nos necesitan al pie del cañón!

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DeGats es una de las entidades adheridas a Plataforma Gatera. Nos unen unos principios comunes por la defensa de los derechos de los animales y en pro de la defensa de la vida.